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martes, 25 de noviembre de 2014

Jazz + Madrid + Dee Dee = Noche perfecta

Cuando el Jazz viene a Madrid hay fiesta, este jueves 26 de octubre se presenta la oportunidad de escuchar a una grande del Jazz en donde perderse la presentación de Dee Dee significa un jueves perdido.
Aunque no es el único que ofrece este festival que se presenta en Madrid, aquí les dejo el link para que revisen a que otros eventos pueden asistir: Festival Jazz Madrid
Hay un momento en la vida de cualquier artista en el que, alcanzado el reconocimiento, pasa a convertirse, haga lo que haga, en objeto de veneración. A Dee Dee Bridgewater ese momento le llegó a finales del milenio trascendido. Adjetivos como colosal y arrollador se agolpan para definir el éxito de esta “vocalista/música” -como ella gusta de autodefinirse-, cuyos conciertos agotan el taquillaje.

En el origen, fue todo muy diferente sin embargo. En 1984, con motivo de la llegada a París de la comedia musical “Sophisticated ladies”, de cuyo elenco formaba parte, decidió asentarse en esta ciudad durante un tiempo. La decisión escondía el deseo de encontrar un reconocimiento artístico que su país, Estados Unidos, le negaba desde que despegó profesionalmente en la orquesta de Thad Jones y Mel Lewis, formación en la que permaneció entre 1970 y 1974.
En París, tal como había hecho en Nueva York en la comedia musical “The Wiz”, decidió seguir interpretando en los escenarios y, entre 1986 y 1987, representó a Billie Holiday en la obra “Lady Day”. Todo iba bien; la itinerancia de esta función recalaría después en Londres y, posteriormente, en Hamburgo, y Dee Dee era consciente con ello de que estaba batiendo records de versatilidad interpretativa.
No obstante, la nostalgia de aquellos tiempos primeros en los que formó para Dizzy Gillespie, Dexter Gordon, Sonny Rollins, Pharoah Sanders, Cecil McBee o Max Roach (con quien, en 1973, protagonizó una reconstitución de la “Freedom Now Suite”), era tan profunda que, finalmente, decidió organizar su propio grupo de acompañamiento para participar en diferentes festivales europeos.
Para entonces, se había separado de su marido, el trompetista Cecil Bridgewater, y quedaban pocos años para que, en Estados Unidos, empezasen a apreciar sus discos registrados en Verve. Una de estas grabaciones, un álbum homenaje a Horace Silver publicado en 1995, fue el detonante. Con él, la cantante protagonizó una exitosa gira por diferentes localizaciones estadounidenses, que la redescubrieron definitivamente para la audiencia de su país.
Dee Dee tiene, desde entonces, dos amores compartidos, tal como afirmaba en el título de uno de sus discos, de 2005. Estados Unidos es su patria, su origen; Francia, por su parte, el país que le brindó la más cálida de las acogidas sin pedirle nada a cambio. A Josephine Baker le sucedió lo mismo.
Hoy la cantante disfruta de uno de los predicamentos de mayor resonancia en el panorama del jazz contemporáneo. Muestra una soltura envidiable, tanto cuando canta junto a una gran orquesta, como cuando lo hace con un grupo instrumental más aquilatado, y tres han sido los grammys conseguidos por ello. Su hija, China Moses, una de las figuras emergentes del jazz, sueña con ser como ella.

Fragmento extraído de:

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